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Infancia perdida
( Eva Barberá del Rosal – ESP )

 

 

 

 

(No sé qué escribir ahora),

 

no sé qué decir a mi público-mente.

 

La verde voz de la bruja encantada

 

la danza de la amapola enamorada,

 

el rojo destino de mi destino inferior-superior.

 

Nadar como bailar

 

de la burbuja de vapor

 

aire-sortilegio perplejo mi anhelo de duende-gato,

 

como los calentadores de estar por casa.

 

No quiero herirte Sansón,

 

te quiere tu hermana enamorada de los dos soles.

 

Te amo mi amor, (perfecto).

 

Hoy es un día como ayer, hoy es un día como hoy.

 

Noches de gemidos y lamentos brujeriles.

 

Yo no soy un robot-calculador.

 

Soy un androide velozzzz

 

Veo las señales de humo sobre el cristal y me llamo de nuevo como

 

la vieja canción otoñal.

 

La pérfida luz decorada de invierno,

 

la auténtica divina disfrazada de Picaso,

 

deseo de Dadá.

 

Pensar que no hay más ruido que el vacío.

 

Pero es que me he quedado ciega escribiendo sobre un abanico de plástico,

 

la seda de mis manos se han podrido

 

y miento si me olvido del destino del futuro bravío,

 

jardines metabolizados

 

y antojos de caimanes solemnes.

 

Bravo por el cántico celeste!!

 

Bravo por la angustia sin ser deseada del progreso,

 

olvidado el histerismo de la voz de los elefantes

 

del criterio cristalino del arte floral,

 

pero veo que no pasan los gigantes de mi zapato susurrar

 

que es más metafórico el río esencial de mi dádiva enfadada.

 

La luna negra se enfada, la luna blanca se muere,

 

vale más quizás la pena amar sin rumbo necio que espabilarse

 

sereno ante el valle del castigo sin amigos sin silencio.

 

He nadado muchos ríos, muchas lenguas se han mojado...

 

El tiempo no es asesino

 

el amor del hado materno

 

la ternura serena del misterio mecedora.

 

Pero ahora me acaricia una sombra que no es ficticia.

 

El insulto del arte

 

la dulzura de mi cántaro de sésamo y paz

 

yo me llamo lo caótico

 

busco el encanto y la voz del más allá:   poeta, alma y amiga.

 

Abuela,

 

es ese verdor de nombres que se apoderan de mi,

 

no logro adivinar porqué me visitas

 

porqué vienes a mi;

 

He soñado demasiado al alba.

 

Puede que el destino no me lo permita,

 

que me arranquen el corazón si lo intento

 

esta vez sin trama ni naturalidad.

 

He mencionado que he superado el orgullo,

 

que me asusta el más allá

 

y que lucho sin cuidado en la brava y oscura noche cristalina.

 

He intentado desvelar un secreto

 

y lo estoy consiguiendo,

 

cuando me explico que amar es casi lo mismo

 

el nombre del odio dispar

 

y la fuente de la pereza maligna.

 

Pero no hay verbos ni palabras ni apelativos para danzar sin prejuicios???

 

Me he hecho fuerte luchando contra paredes selladas por el sueño sólido de

 

un resplandor,

 

casi me muero encerrada sin llanto en un ardiente deseo por conquistar.

 

Si quieres superar al tiempo supérate a ti mismo primero,

 

no sueñes con ángeles colgados del techo,

 

anula el pensamiento contagiado de alma sin

 

nutrientes.

 

Es un hemisferio ardiente el sentirse homo sapiens.

 

Los pies de un rocío sucio

 

y un ser hermafrodita que habla sin cesar engañado??

 

No es el alma abandonada

 

ni las sombras de una jaula hipnotizada por Adán,

 

es el velo de un espejo

 

la mentira de una vieja enamorada,

 

y las manos inconscientes de un pianista loco

 

la pasión de un amor enfermizo,

 

quizás el destino lo asustó y deseó meditar como un ave.

 

No es el hielo de mis dientes amorfos

 

no es la osada desdicha de mis labios encinta.

 

Es el destino que me ata

 

el hado de mi pincel sin decoración

 

sin barco-baúl-arca-terriblemente en mi fronda de cúpula

 

silueta apagada.

 

No es el "blues", es mi corazón ennegrecido,

 

el ciego calambre de mis piernas adoradas por la esencia lunar.

 

Me he caído y he vuelto a resurgir,

 

pero he vuelto también a nadar desnuda como una tela de lienzo deslucida.

 

Como el ojo de mi deseo

 

el jardín apagado de duelo-duda, quien me condena mientras agonizo

 

en la cautividad de mi entierro sin felicidad

 

aún ausente a todo lo menos genuino.

 

La llamada incandescente de mi orgullo letal y mortífero.

 

Me he abandonado a mis encantos.

 

Y me persigue la inmensidad de esta noche serena como Marte y su

 

ensoñación

 

como la luna y su misterio encantado,

 

el Sol que mece la orilla de mi cama.

 

No estoy dormida aún,

 

el silencio me habla como una hoja de cartón rota en pedazos de metáforas.

 

El amor que celebra mi pausa arrogante de diamantes enloquecidos

 

no es compatible con la bravura de un drama trágico.

 

La patología vergonzosa de amar sin sentirse dueño de sí,

 

porque soy hermafrodita sin pétalos, con ojos, con un caliz en mi labios de

 

corola y los oídos del viento tapados orgullosos.  He amado soñar.

 

No hay más que contar a mi dueño del mar

 

a mi lanza de demonios

 

a mi espíritu sensual

 

la cautividad reinante del espacio sideral...

 

Vivir deshojando la margarita del mandala temporal

 

del rojo-rosa mi canto

 

del verde esperanto llanto

 

la alfombra de hilos susurrar...

 

¿Quién es un hijo de quién?

 

La bella fresa poesía,

 

la fronda de un cuerpo perfecto, porque es armónico de luz sonora pliegue

 

de cosquillas de nariz

 

ondulación del seno de mi preciada madre como una muerte loca de

 

un vecindario luchador lleno de dientes dentro de un matriarcado personal.

 

Yo sigo con el crujido de mis tacones-versos no!! halados.

 

He recogido las cerezas de mis brazos

 

y me encojo de inspiración ante la flexión dorsal

 

el lanzarme gimoteando duende eclipse verdor

 

ahora que me ocurren tragedias diarias y falsas noticias

 

de un cuento inoportuno.

 

No te como mi sueño,

 

no te huelo mi luz

 

no te ocupo espacio mío

 

porque eres tan limpio

 

que te evado...  Adiós...

 

¿Por qué la maldad es bondad?

 

El cinismo yo lo busco en la arrogancia petulante de un poeta desenfadado

 

¿Quizás?

 

No me gusta dar noticias poco agradables, fingir que soy estúpidamente loca

 

pasando las noches llorando en sus suspirar agnóstico.

 

He crecido madurez.

 

Yo no habito otros planetas, pero creo conseguirlo cuando palpita mi

 

pensamiento.

 

Termino mi tarea llamada fecundidad, pero espero romperme la cabeza un

 

día labrando el jardín de mi Hermes, rompiéndome los cuernos al

 

ver que no ofendo.

 

Seguramente las mujeres profetas, no poetas son amas de casa,

 

diestras en la costura del alma.

 

Ojos de posesión de gato,

 

duna de conquista de bizantinos, Oh Saturno!!

 

Lluvia de senderos...

 

¿Por qué es todo tan serio?

 

No hay amor, no hay gloria.  Es la dulce maternidad del lazo de mi buey

 

en coma.

 

Verde congelado o enojo partido en dos mitades.

 

No busco la nueva tendencia el Sol quemado.

 

Me muevo como una nube celeste de rocas y mojadas canciones...

 

Ama el disparo furtivo de la diestra autopsia de mi ser, pero yo la proclamo

 

difunta como una paloma regenerada.

 

No somos ojos tartamudos, mas viento de sumas enamoradas.

 

Nadie me entiende, porque soy una joya de poco valor en la autoestima

 

de lo social por doquier.

 

El espasmo del dolor requerido, del lápiz-reloj.

 

Así como el viento susurrado en mi lenguaje natal

 

¿Por qué no lloro cuando debo llorar, insensible y casta, fría y gélida apocada?

 

El hechizo de una breve llamada, de una voz confusa y enfrascada.