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Rugge il cuore
( Eva Barberá del Rosal – ESP )
Me arranco el miedo de duendes ajenos a mi talento encantado;
alguna vez he sentido el pudor de la naturaleza
pero creo que todo está caduco en una sinceridad desposeída
de virtuosismo.
Recuerdo diestro, anciana mano caliente de amargura y pena
calada en la lluvia de un racimo de uvas
al cogerlas desprendidas de la vida como
lo más gigante de nuestra poesía.
Amada tierra hechizada
tortura de encantos que se asemejan a verdes tiempos enloquecidos.
Vivir sin miedo de visitar el infierno fatal del oasís fantasmal
del pasado efímero que me pareció demasiado ambiguo por la falta
de experiencia sin saber.
Parodia de arrogantes y empecinadas querencias
he impregnado mi pañuelo
de secretos
sin demostrarlos
antes,
como pura alevosía
de un secuestro al antojo.
Verde duda
infancia deletreada, pero dedos como dados
cuando me siento flotar sin magia
la artística bravura del ingenio de una palpitante
congoja de puntas como imanes
quisiera ser luna antes que nada ayer y mañana
disfrazada la máquina con
pelos de maíz
sombras mi llamas
eclipses submarinos
de recogidos y trenzados los recuerdos
de una mirada-dama
de un castillo sin tregua
de una pena deslizada
sobre los miedos a medias
cuando el amor luce un pijama
de tules y fresa en flor.
¿Quién es el más osado?
A desvelar el secreto de la
prosa poética de una canción,
cuándo nace lo más sin palabras sin expresión gestual...
está en el espacio,
no está
no es la forma
ni la nada, ni el todo. (No sabemos lo que no se sabe de nada)
¿No merece la pena?
Jamás.
He tratado de vislumbrar la silueta de mi automatismo
la longevidad de mis pies tras terminar una jornada de danza egipcia
sin prolongar la distancia entre la Tierra y el Sol al ponderar.
La agitación del soberbio vaivén de un rutilar de pasos
sin procesar por mi imaginación lunar.
Proseguir sin matar el tiempo
sin entorpecerse por no llegar a ser cruel
con uno
o consigo mismo
con lo demás de los otros
no es más que menos
es un frenesí diabólico
de acontecimientos inconscientes que me saludan
diariamente sin tener porqué hacerlo.
Esa contribución mágica de un cansancio que no me deja marchitar
el rejuvenicimiento precoz de los años sin llegar a pasar
las teclas del amor
el renunciar a sentirlo por puro placer de unión con tu yo.
Pero si el arte es la respuesta de la separación
la ayuda extranjera colmada de regalos
de frutos sin ayer
futuro desvelado
como la dama sin piel.
He refrescado la voz
mirando la profundidad del universo lejano
de voces que cayeron absortas como rayos dislocados
Ahora comprendo que no tengo miedo ni tan siquiera a la duda,
que es mental-humana-pasajera...
No pienso que sea estúpido morir para luego deshacerte en amor
pedazos solos del destino sin expresión,
la última esencia de mi palabra que marque el final
de una etapa prehistórica sin disfraz.
No me ha faltado el lenguaje para enmascarar el sentimiento
ni la pureza en la agonía para darle aquello
al nombre de mi carencia
pesadumbre tinieblas arrojadas.
No he volado por entender mejor este mundo
desértico;
dudas que bailan en el recuerdo de una memoria letal
hambrienta mi ausencia cuando la anhelo
memoria congelada como el piano verbal-sonoro.
No amo ya el lamentar cotidiano interior,
el delirio de notas frustradas como eco
trasnochar o pernoctar alumbrada por el desequilibrio
circundante la bóveda circular de mi apatía osada en su obsesiva lucha
existencial.
Me he acobardado al lastimarme con la locura de mi mirada sin luz
porque me he ruborizado al chocar contra el sexo de la vida,
el mundo sexual de pequeños escondidos en un útero abismal;
y no puedo nada más que enojarme
pues no miento cuando amo no desear más pasión que la jaula
de mi cordura dentro de un corazón asustado
que empiezo a cortejar al mismo amor sin pensar que existirá
algo que me atará quizás más de lo que suponía aquel miedo
o tensión arrojadiza que late como un disparo fugaz inmortal.
El fluido vital y el gusto por continuar fingiendo que no finges
cuando no amas sino tu propio yo
y nada más.
Pirueta del tiempo no dejes escapar el momento
encontrante fulgurante
como un verso sin flor
un encogimiento lunar
o un beso de la era primaria triangular como una nave espacial.