| www.domist.net/esp literatura - poesías |
TURGENCIA INTERIOR
( Oswaldo Roses ESP )
A los indígenas
Aquí, en mi corazón,
cantan de luz mis latidos;
aquí, en mi corazón,
yerran mis recuerdos niños.
Soy naufragio de mi vida,
de su sed, de sus sentidos
pues voy a donde desemboca
más hoy no sé dónde, Olvido.
Sé que amo humildemente
constelado, porque vivo
de Iluminación, de dejos,
de afirmaciones, de gritos.
Todo es resultado: vez
del éter por sus designios,
cual enfloración de ondas
prescribiéndose al Gran Ritmo.
¡Oh!, beso más beso es sed
pero nunca uno, único;
gota a gota abraza un mar
pero nunca una: motivo.
Es expresarse: palabras
comunicadas al hilo,
al encuentro, al corazón,
a lo ensimismado, al Cristo.
Todo resultando, todo
aducción de lo preciso;
nada sobra, porque... "hace",
todo es, nada es relativo.
Si vives, es en un medio
que hay para eso, indicio,
y al medio lo encauzan otros,
¡nunca uno!, interactivos.
Si andas, pues ya te está dando
Naturaleza un camino;
si miras, al igual, dices
entre un saber infinito...,
el que te consigue ahí,
con tus células, contigo,
más enseñando a vivir
luego mirar le es propicio.
Sobre la verdad -mirando-
se añadirán, asimismo,
ornamentos de mentiras
para defender prejuicios;
en efecto, por necedad,
ignorancia o egoísmo
(que no renuncian verdad,
la que hay, sino el servicio).
De entre lo que conoce
nuestra natura sentimos
más con lo que deseamos,
más con lo que añadimos;
o bien nuestra madre, ella,
o bien ciegos, en desquicio,
en su lugar invenciones,
rechazos, ¡oh fanatismos!
¡Ay!, tan sólo el ser humano
tapa la verdad por timo,
los demás guárdanla predio
por identidad con cuido.
Prefieren naufragar necios
en negocios, en "pijismos",
en vez de en rosas, en árboles,
en tierra abierta, en ríos.
No existen puntos, ¡bobadas!,
pues todos están diluidos
en el cuerpo desde siempre;
uno, apenas uno mínimo,
conllevaría... ya tantos
como el fluir de un suspiro
que ¿dónde está ése ahí?,
¿dónde ése niño al ser niño?
Que me digan si se nace
de un punto o de un "existimos",
que me digan si se sueña
de un punto o de un vivir, brío.
Que me digan cuántos puntos
el llanto abrigado en lirios,
que me digan si hablan puntos
las hierbas y los rocíos.
Que me digan cómo quieren
puntos los ojos de un músico,
que me digan por qué puntos
volarán ciertos los trinos.
Que me digan, que me digan,
si puntearán aun los brillos;
porque su mentir se impone
mediante sucios prestigios;
pues ¡no hay! referencias fijas
ni alejadas, sus principios
asépticos, por interés
de elección;
sólo... Equilibrio.
(enero de 2006)