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CUENTO PSÍQUICO
( Marco Milani ITA - RACCONTO PSICHICO - trad. Eva Barberà del Rosal )
“La locura no es
ni el primero ni el último
de los males.
Y a veces puede ser
una auténtica y verdadera suerte.”
J.
“Qué importa si estás sano de la mente si con la locura se halla la felicidad.
Fuera, en el mundo normal te debes comportar como una persona normal.
Dentro de estas seis paredes de ladrillo han encontrado aquello que me faltaba.
Mi mente es libre, siguiendo su camino elegido.
Infinitos caminos en un espacio, pequeño pero grande como un universo.
¡Estoy loco! ¡Soy feliz!”.
Escribo esta poesía y escribo también estas pocas líneas porque he decidido que no puedo valerme sin antes escribir aquello que me queda en el recuerdo.
Hace seis años que fui recluso en esta celda diciéndome que estaba loco, pensé: aquí dentro me desequilibré en serio.
En efecto fue así, un pobre hombre furioso al menos en los primeros años. Después empecé a tener amigos y las cosas cambiaron. Al principio existía la desconfianza, aunque más tarde nos entendimos mejor. Ahora somos grandes amigos, y sobre todo grandes colegas, araña, topo y yo.
No son los nombres verdaderos, bajo los cuales se hallan. No tengo la culpa, pero los nombres exactos son bastante difíciles de decir y yo soy un poco ignorante, no sólo porque de pequeño no pude estudiar mucho, llegué al segundo año de escuela superior... sino porque Araña se llama STRHHPUYRTZP y topo sin embargo CRZYYPUUJHTR y menos mal que he sido dictado letra por letra, de otra manera no sabría decirles el nombre, tampoco hubiera sabido escribirlos.
Esta celda ya se ha convertido en mi casa y me disgusta verdaderamente dejarla, especialmente por mi y por mis amigos. Pero el momento llega, la voz me llama.
Me acuerdo cuando araña tenía tos el año pasado, y cada vez que una mosca se posaba sobre su telaraña, el tosía y la mosca de este modo salía. Esta vez no podía apenas moverse, y me pidió que si le podía yo dar alguna, porque de otra manera no podría comer, y ciertamente moriría. Ahora empiezo a comprender porque usa la telaraña, porque atraparlas mientras vuelan es muy difícil. Es mucho mejor esperar que vengan ellas. Que cansancio con sólo coger dos solamente. Después araña me pide por favor que tenga cuidado, que a lo mejor sólo consigo llegar con una.
Me faltan las historias de topo. La historia sobre las grandes bandas en la cocina del manicomio y de las miles de maneras de cortar el queso de la trampa sin quedar atrapados dentro. Con las palabras al narrarlo, y al contar... se tiene siempre una sospecha profunda de que llega el fin. Habría escrito voluntario un libro sobre estos, cómo los llama él “robos artísticos a la Arsenio Lupin”, si alguno pudiera publicárselo.
- ¿Pero quién compra un libro escrito por un topo para los topos? ¿Con un argumento tan sólo de topos?. Y tampoco conozco un editor. - Estas palabras me las ha apenas dicho ahora. Salidas apenas del agujero del muro con un trozo de queso, tanto para cambiar.
Ahora basta con escribir, porque es un cosa que no me gusta demasiado y ya me he hartado. Antes de irme quiero agradecer a la araña por haber sido mi amigo hasta como haría una telaraña, y le dejo comer de mis cabellos, ya que hay tanto de pereza, e se lamenta siempre que tiene que hacer la telaraña, porque dice que debe trabajar. Me despido también de topo agradeciéndole en concesión mi zapato, para que se pueda meter el queso robado dentro.
Espero haber actuado correctamente, de haber tocado diana.
Adiós amigos y gracias por todo. Me acordaré de vosotros.
P.S. No he aprendido nunca a anudarme los cordones de las zapatillas. Es la única que me disgusta no haber aprendido.