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LA COINCIDENCIA Oswaldo ROSES
Una opinión es un decir, "pero además" un decir puede ser una verdad (por ejemplo: "No soy una piedra"); una política es una manera de gobernar, "pero además" una manera de gobernar puede ser justa; un coche es un vehículo, un medio de desplazamiento, "pero además" puede atropellar a alguien.
Así, todo tiene un "además", varios, aunque el ser humano no los advierte a propósito, en el instante que sucede algo porque, sencillamente, se encuentra seducido, enajenado por esas avenencias de su motivación, por lo que todo lo que le suceda al coche al margen de eso con obsesión es accidente, coincidencia.
En el fondo, a través de ese “fantasma de la coincidencia” -truculencia o confusión- el mundo, el universo, se "libera" de tal gravamen, podríamos decir, pues en esa obsesión del ser humano todo es "este pan para este queso y este queso para este pan", se ciñe a eso o él mismo se predetermina a causas únicas, forzadas, iluminadas, todopoderosas. De manera que si un coche ya circulando por una carretera conlleva causas; sin embargo, si atropella a alguien no, ¡es una coincidencia!, la iluminada de que en aquel momento se le cruzara alguien.
Sí, es lógico que de los millones de personas que se mueven en el mundo te encuentres con algunas conocidas o que algunas conocidas se encuentren; y no por casualidad, sino porque las causas están orientadas “per se” para los encuentros (de hecho, por encuentros, por interacciones, de fuerzas se determinan los principios físicos) que son los efectos de ellas (es uno, sólo uno entre tantos, el espermatozoide que ha de llegar al óvulo para que se cumpla el principio de fecundación en los seres humanos, asimismo nuestras células han de encontrarse con virus para que se cumpla el principio de supervivencia, etc.).
Conque cualquier cosa tendrá sus encuentros, pero dejemos que se realicen por causas naturales en un contexto concreto, no los intentemos forzar, no los califiquemos por coincidentes (si un señor que va a recibir una distinción, en ese momento le huele el aliento, de inmediato califica de coincidente el que eso suceda porque... para tal momento –en autosugestión- se había predispuesto de una manera siendo lo demás coincidencias).
"Todo lo real tiene causa" propugnó Hegel; y todo lo irreal tiene sus causas en la realidad -no lo trae el limbo-. Lo que ocurre es que lo irreal posee una significación en quien se lo cree (únicamente el ser humano ama y se asusta de lo que no conoce) y, por consecuencia, actúa con ese gravamen -prejuicio- sobre la realidad creando o inventando ora dones divinos, de "sangre azul", de elegidos para el poder, de machos superdotados ordenando la familia matriarcal con su opresión o jefatura de patria, ora caciquerías para que la riqueza se aúne o se concentre en los egos de cuatro saqueadores de dignidad (puesto que sólo se acumula riqueza en usufructo de muchos que trabajan, ningún idiota únicamente solo se hace rico, sin utilizar servicios de otros). En definitiva, mitifica ofreciendo la coincidencia como su rasgo esencial o… raro, para crear misterio
como en las películas.
Y ya, hablando de estos sinvergüenzas que roban o niegan dignidades, a ver si se dan cuenta de que lo son; un poquito, ¿eh?, vaya a ser que se mareen o se vean ofendidos o les pique el nabo en sus lechos de algodón.