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LENGUAJE NO VERBAL Y CULTURA Eva Barberà del Rosal

 

 

 

 

La danza es sueño en movimiento.  Es ritmo mortal e inteligente. 

Yo me muevo porque ejercito los músculos y mis huesos, mis articulaciones se disputan el lugar donde encogerse y alargarse (elongación).

El camino a seguir es múltiple y muy eficaz:  una pantomima lingüística entre cuerpo y mente y un verbo sincronizado o gesto.

Es inmensa la cantidad de códigos que disponemos.

La danza nos quita el miedo a actuar en la realidad, nos favorece a la hora de enfatizar el momento mágico o magia simplemente.

¿Por qué quedarse prendido de lo que es solamente un puente o un giro?

Hay tantas notas sin pauta, tanto marco el paso que es todo un orden sin aproximación a un caos.

Me muevo porque tengo espíritu-carne;  esa flor.

Hay cosas que no tienen explicaciones, errores en cuanto a la posición que dibujan mal una figura y la deforman por tanto, el acto repetitivo de alteraciones en la columna y malos movimientos que dejan de prevenirse.

Eso crea un mala estética, el mal cuidado de lo que se llama el paso de los años sin escucharse, sin que tu corazón lata acompasado.

Se ha muerto el tiempo y aún dejo de renunciar a mi propio movimiento interno flujo exterior sin atender a nadie más que a mi misma.

Es tan astuta la danza personal, aquella creada por una misma, con una mitología corporal y un arte sorpresivo, una postura arquetípica y un compás total, tu único compás.

A eso le llamo yo verdaderamente sentimiento más que meditación.

Aunque la meditación es pensamiento, el sentimiento te llena de impulso y te empuja hacia la conquista de un sabor por lo más exótico corporal tanto y más que el sexo hiciera.

Es un Eros tan tuyo y romántico, tan vivido y artístico, tan necesario para poder vivir!!!

No se trata de escribir o bailar escribiendo, es mas sentirte vivo.  Un deseo tal vez más que un sueño o una ilusión.

La gimnasia es danza también, fortalecimiento rítmica.

Es una contradicción que el hombre no desee moverse por ciertas razones.

Si mueves la mente mueves el corazón.

Una similitud entre todo.

No sé porqué pero cuando bailo me siento mejor porque me siento más querida por todos o por aquello que se le llama el todo y no sé qué es.

El movimiento que incrementa el flujo del arte ingenioso, donde no hace falta nada más que escuchar la inteligencia de un cuerpo que se mueve porque respira.

Es tan amplia la gama de movimientos, tan natural esto así llamado arte fundamentalmente englobado el término de deporte o gimnasia y expresión corporal.

Aunque se podría discutir este punto.  De hecho la danza te fortalece pero no te robustece, en algunos casos se podría dar esta segunda opción.

La persona es forma y figura, un dibujo sobre el cual continuar existiendo.

Es tan corta esta presencia que apenas da tiempo para demostrar que la fecundidad espacial de la creación nos da una oportunidad para centrarnos en lo que es expresión.

Marchar hacia delante, marchar y traspasar fronteras una vez hemos desaprobado el futuro que nos espera.

¿Y por qué no transgredir esa llegada última como es la de unos pasos con intención de sanar esa meditación que te impide sacudirte con agudeza?

El mérito es de aquel que sabe proponerse y actuar de acuerdo con un desliz para nada histriónico.

No se puede condenar a nadie por ser un frío irracional calculador por el mero hecho de bailar.

Bailar es alma, el destino es una magia danzada.

El hombre no puede dejar de moverse si quiere construir algo con su imaginación transformadora, la genio de la vida por la destreza de consumir horas sin consumirse a si misma.

El ejercicio físico es bueno para todos los órganos, hasta para la visión (vista).

Disminuye la tensión ocular con su práctica.

A veces es bueno hacerlo incluso como un hobby a solas escuchando música y bailando a tu antojo según la dicha.

Es un movimiento que no requiere una responsabilidad evidentemente.

Es un gesto verbal en todo momento rico en metáforas y alegorías y tropos.  Por eso el buen bailarín también es un gran actor normalmente.

La danza educa como la gimnasia y el perfeccionamiento anatómico.

Lo que mueve realmente al gimnasta no es exactamente el motivo por el que bailar probablemente.

En todo caso ambos pueden ser considerados objeto de exhibición y seducción especialmente, tanto en el caso de la danza como de la gimnasia existe un factor lúdico que marca la territorialidad profesional.

No existe una fantasía si no hay arte danzado, pero tampoco existe una imaginación si no hay un uso práctico gimnástico o una expresión.

Tan sólo decir que en ambas modalidades ejercitadas existe un componente llamado “esfuerzo físico” que requiere una preparación y un cuidado para seguir este paulatino paso progresivo y expansivo de lo que es considerado como movimiento corporal.

En cualquier caso es muy útil moverse y ejercitarse en cuanto a la coordinación y el trabajo del cerebro (los dos hemisferios).  Existe una gran evolución a la hora de aplicar cualquier ejercicio a cualquier dinámica cotidiana como puede ser el aspecto laboral.

Cuando se está entrenado también se trabaja mejor.

Yo sería capaz de incluir en cualquier disciplina física tanto un lado más creativo como lanzarse hacia un lado mayormente esquematizado haciendo hincapié en la perfección no en tanto a la repetición.

Y de hecho cada uno posee su propia fisiología, su propio armazón, las propias huellas de la vida tanto positivos como no tanto y de ahí se intenta construir algo que nos haga más feliz día a día, que nos dé el coraje de improvisar no sólo con los demás sino con nosotros mismos.

Es un diálogo entre mi cuerpo y yo, una mutua correspondencia.

Es creíble que cuando yo hago ejercicio estoy buscando algo, ese algo es la cábala del ritmo metabólico, con ello se trata de buscar un equilibrio.  Esta misma Cábala, esa búsqueda de la piedra filosofal o quintaesencia es algo que sólo se logra si te desprendes del somero hecho de sentirte aprisionado o cautiva de alguna castración.

¡Adelante, se puede luchar contra los temores si te nutres de movimiento!!

Se trata de liberarse, de un autoerotismo.

Ya no necesitas tanto interesarte por el sexo en definitiva, ya no hay tanta dependencia de esto que podría condenarte a una equivocación o simplemente abandonarte al mero vicio por el vicio, como hay mucho de eso en nuestra sociedad, que viven solamente por el mismo interés de toda la vida.

Pues bien la danza contigo mismo te libera, la danza libre.

No hay mayor arte que aquel que no crea dependencia, que te satisface sin la necesidad de pedirle nada a cambio a nadie.

¡Ese es el verdadero arte!  Aquel que no se hunde en el interés hundiéndose en sí mismo.

La danza y el movimiento es alegría. 

Después de ejercitarte te sientes mejor, es un gran antidepresivo, evitando el consumo de medicinas con esto.

Es una gran alquimia a nivel personal. 

La persona que lo hace a conciencia sabe valorarlo en la posteridad como algo imposible de olvidar en los días y en las noches.

Alguna vez me he preguntado ciertamente si cuando me muera podré continuar bailando y ejercitándome.  Sería maravilloso y para mi constituiría la plenitud de la eternidad.

Ya que aquel que no sabe estar solo, no sabe convivir con su propio cuerpo, entonces hay una lucha entre todos los valores, lo que se llama crisis y siempre vence el cuerpo si la mente le permite también mejorarse.

La mente se educa del todo cuando aprendemos a domesticar nuestro cuerpo.

Se tiene que empezar desde pequeño a ser posible, tampoco tiene importancia empezar cuando ya eres mayor.

Desde luego que siempre hay tabúes con esto de la edad y el físico, pero se tiene la edad biológica y no la cronológica, en realidad.

No se puede juzgar a una persona tampoco por la edad en todo.  Hay personas que maduran más pronto y otras más tarde.

Hay personas que están desde que nacen muy evolucionadas.

Estoy hablando de que el ejercicio físico es lo mejor que hay antes que una dichosa operación estética o de corazón.

Aquel que practica deporte (danza deportiva) como atleta siempre es especialmente un ser preparado para la vida actual y no tan actual.

El rito de este arte nos debiera acompañar hasta la muerte.  Es un encanto.

Se consigue fortalecer el aparato cardiovascular, cardiorrespiratorio, las arterias y las venas, el corazón, los pulmones se limpian, nos hacemos más fuertes y resistentes al paso del tiempo y su erosión.

La tonificación es el mejor lenguaje que nos habla de que nuestros huesos deben estar fuertes para sujetar la gran masa de órganos.

¿Qué mejor que el ejercicio físico si al fin y al cabo es lo más natural?

Hablar y hablar no pararía del tema, pero lo más importante es saberlo para instruirse, y saber que aunque nos vamos a morir igualmente hagamos o no ejercicio no sólo contamos en esta vida con una calidad de vida sino con una “calidad de muerte” (tipos de muerte).