| www.domist.net/esp artículos |
No sé qué espera el tiempo - Eva Barberà del Rosal
Me comporto anormal! Quizás deba cambiar mi actitud hacia la sociedad del hombre patriarcal-“matriarcal”. La sociedad errabunda de meditaciones andadas por distantes ecuaciones sin cálculo de refrán.
He vivido tanto y tan intensamente que me queda el lenguaje vacío sin duda de pluma. He vaciado mis lágrimas en el espejo y he visto que ninguna era más sincera que la otra.
Ahora me desnudo delante de mi misma y no veo a nadie, tan sólo el disfraz de una corona: el tiempo. Gigante como el viento de Marte.
Pero esperando acontecer, esperando que no se me obligue que no se me mande.... Tantos disfraces he portado o llevado como reflejo que ahora me siento más inmadura-madura.
He desolado el corazón de mi andadura lejana y ahora parto sin sollozar troceada como una margarita y su soplo.
Pero por más que intento comprenderlo no puedo esperar nada a cambio.
El tiempo me quema, el tiempo me demora, el tiempo devora. Gigante yo pequeña.
No me queda más que un pequeño análisis y llegar tan tranquila a las 10 a cenar para continuar con tantas duras penas como las que jamás se escuchó en el diván del médico sincero.
Pero no es verdad?
No es verdad que miento.
No puedo continuar...
Quizás alguna vez tenga sentido mi historia vivida.
Tal vez no soy la única de este mundo.
Tal vez.
Tal vez me hubiera gustado vivir en otra parte, pero ahora estoy en la Tierra y debo seguir mi camino como una estrella en las amapolas verdes.
No puedo arrojarme al infinito sin antes haberme envenenado. Sin antes cerrarme en esta prosa desolada donde llueve más que sonrojada mi pereza de deambular como ciega ante las ramas derretidas del poeta de la luz de España y su espada.
Nadie es más verdad.