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Escribir es libertad si no no es amor Eva Barberà del Rosal
Cada uno tiene su personalidad. Cada uno es uno y alguien o ninguno, pero nadie es nadie.
Está claro que no podemos ser los mismos (teoría de la diferencia).
Yo no siento lo que tu sientes (sensación), por eso cada ser escribe de forma distinta, según el prototipo o alma filosófica.
No podemos encasillarnos, de veras... Es, sería muy trágico.
“El arte es una flor que bromea”.
“Nadie” te puede pedir prestados unos tirantes si le hace falta una falda o un encaje camuflado.
El arte es pura gracia sin contagios.
De todas formas... ¿no hay que tenerle miedo al arte? ¿no estamos asustados cuando vivimos? ¿no estamos asustados al llorar? ¿no tememos el mirar?
Escribir es un desahogo sin desgana. No se puede ser demasiado lógico a veces en lo más descriptivo.
Pero si no podemos soñar sin reloj-pauta y abrigados con un disfraz-metafórico, qué más da que seamos brujos o titanes si no hemos demostrado nada.
Tampoco es necesario que nos secuestren teoremas o teorías por demostrar, pero el arte es más que eso de... la palabra es más que amar, es libertad de dar, es entregarse sin dudar.
Seamos esta vez más valientes y amemos ese tesoro de la creación con propia voz y sin un empeño vendido por el tedio del lamento como miedo.
No existe el miedo, existe en todo caso el stress de una hipnosis social que nos hace cada vez más carentes de personalidad y deseo.
No en vano es puro reconocer en la realidad la voz de tu propio despertar como rey de la única vida...
Tal vez la individualidad sea definible.