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LA NATURALEZA Y LA SOCIEDAD
por José Repiso Moyano
La naturaleza de la Tierra ha sido "perfecta", equilibrada, con respecto a su madurez de millones de años; pero nosotros, la verdad, hemos irrumpido como un cáncer para ella -pues no hemos hecho lo que la naturaleza hace, ni siquiera la hemos consultado, ¿para qué?, sino de golpe, en mínimamente 6 mil años, hemos dado el "cabezazo", hemos cambiado casi todo su relieve o todo ha sido impactado en general-.
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Con eso, el ser humano no es un equilibrado natural, sino un desequilibrado: el único ser que ha incidido realmente en un mínimo tiempo en toda una estructura equilibrada durante millones de años.
Ahora bien, tal hecho no quita que él, él, intente equilibrarse socialmente, y ya tiene por delante ese reto para que ralentice o evite sus habituales locuras: guerras de todo tipo, negarle el pan y las medicinas a sus semejantes, confundir valores por los intelectuales, etc. Recuérdese también de que todo el que fue coherente, lamentablemente, no se libró de ser censurado o de ser maltratado por su sociedad.
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Al hilo, según Spinoza lo bueno es eso que sigue al modelo de la naturaleza; bien, pero lo bueno en el ser humano es un hecho social imperante, algo que no tiene nada que ver con la naturaleza que intrínsecamente desea que intervengan todos sus elementos, no como siempre lo hará bruscamente uno de ellos.
Así, lo bueno para el ser humano sólo puede ser lo que le interese para convivir sin destruir más; como un mecanismo de frenos al que debe actuar pisando el pedal cada vez más. Por ejemplo, si existe un gobernante o un fantoche que organiza guerras o que las justifica -lo que es peor-, pues, hay que frenarle sus locuras rápidamente y no apoyarle ni un ápice en nada sea cual fuere su ideología; si no, ese grupo que le apoya realmente seguirá destruyendo a través de él.
También -otro ejemplo-, si existe un intelectual que justifica un odio, una marginalidad o una pasividad ante a sus responsabilidades debe ser frenado y desprotegido en sus intenciones. Conforme a que los seres humanos no son extraterrestres, sino responsables sin duda de lo que sucede en su medio social.
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Con rigor, el equilibrio social sólo es posible a través de la razón, por medio de conocimientos entendidos que se aplican como soluciones entendidas. Quien no entiende las causas de la violencia, ¿cómo va a desarrollar una aplicación contra ella?; quien no entiende la paz como valor común, ¿cómo va a entender, en fin, considerarla como valor de solución?
Por ello, el ser humano debe guiarse por unas reglas de coherencia, y esa reglas sólo se las dará la razón. Sólo la razón dijo que "existen unos derechos humanos", porque consideró el valor de la vida para todos los que tratan a los de su misma especie; las emociones nunca hubieran dicho ni explicado eso porque, como emociones, son el resultado de una concepción de algo que realizó la razón.
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Nadie siente que la Tierra es redonda o que no es el centro del Universo si nadie lo explicó previamente; por lo tanto, en el ser humano la emoción se adapta ineludiblemente a un entendimiento racional previo.
Si nadie explica -se explica- que la mujer puede ser sacerdote o que tiene los mismos derechos que los hombres, pues, nadie tiene sentimientos en ese aspecto; y los sentimientos seguirían atrofiados en una sinrazón indefinidamente.
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Como conclusión, el fracaso general de nuestra civilización se ha debido a que no ha sido lo más homogéneamente racional evitando los intereses destructivos de poder, sino ha atendido a la razón unas veces sí y otras no, por intervalos, en conveniencia a atavismos u oscurantismos que beneficiaban a reglas prioritarias de clases sociales o a ambiciones de imponer o de inculcar culturas o religiones.
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José REPISO MOYANO