Daniel Alejandro Gomez |
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poesía
TARDE
DE LLUVIA
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Daniel
Alejandro Gomez |
Suspiro de cenizas.
Tarde;
la blanda llovizna
sangrando las tierras
polutas.
Nubes de sucias manos
absolvieron el rosado del
crepúsculo.
Avanzan turbias las horas,
con relojes manchados que
cuentan
a la noche irrevocable.
Se tiende al césped
el tizne goteado de la
tarde;
abdicada en las veredas
la hojarasca bronceada y
senil.
Y ya no está
la vergüenza pesarosa del
ocaso;
o el amarillo, cesado
por la pálida magia de algún
relámpago.
Llueve sobre la luz del día;
el árbol de pluviosa corteza,
el tallo libido de la curva
rosa;
polvareda líquida del suelo,
gorrión de alas empapadas
(extinta su altanera
ansiedad).
Y la floresta suda sus
colores
en las grávidas aguas, en el
cielo
que exclama lo triste de la
belleza.
Claveles hay que lloran
vino;
y los pétalos de luna brotan
la blancura de un jazmín.
Pues las horas
vienen, lentas, por la plaza;
por el sendero con luz de
vidrio,
en el musgoso tatuaje de la
fuente,
en los intensos canteros de
azahar;
mustios ancianos, sobre los
bancos
donde la muerte los buscará;
y la húmeda musa de la
piedra
tiene un plácido sigilo de
estatua.
O acaso vienen
a mis ojos que añoran
el cielo; ebrio de gorrión,
y de nubes límpidas y secas.
Pues la lluvia ahora es una
noche;
que en un sueño se me va
muriendo.
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