HAY DÍAS
Hay días, y son los más,
eternamente breves.
Días para grabar en un
mármol.
Días que parecen días, y no
lo son.
Días de dos noches y cuatro
atardeceres.
Hay días, mi Dios, de fuego
consumido.
Días para arrancar del
calendario.
Días en que te dicen iBuenas
Noches!
Días cual una piedra inmensa
en tu zapato.
Hay días de recuerdos, con
sabor a café.
Días... en tu hastío mental
de estar cansado.
Días sin ton ni son, y nadie
al otro lado del espejo.
Días, ¡caray!, de tanto
anonimato.
Días en que pasas agotado de
esperarte en un zaguán.
Días, a medianoche, de
alguna tarde de un jueves.
RETOUR
Sentado, tras la copa, está
mi hermano
cual un mar que desborda
tibiamente,
sonriéndole a los años y a
la gente:
la mirada feliz y el pelo
cano.
En torno a nuestra mesa está
el hermano
que ayer yo vi jugar
-sencillamente-
con un trozo de vidrio
evanescente,
similar a la forma de mi
mano.
Ayer yo pude unirme a su
manera
de reír, de saltar, de ser
un niño,
cuando huía por caminos de
centellas.
Yo buscaba alcanzar la
primavera
a caballo de un pez o de un
armiño,
y en sus manos hallé nuevas
estrellas.
SEPTIEMBRE
Allí donde termina el
firmamento,
es decir, en las altas
arboledas,
se enredan volantines: y es
el viento
quien los deja caer en las
veredas.
Y los niños, alegres, van
tras ellos
empujándose, apresuradamente:
los reflejos del sol en sus
cabellos
esparcidos encima de la
frente.
Baten alas gorriones y
zorzales
en el cielo azulado cual
estrellas
despiertas en los árboles
frutales.
Y en el aire semejan a
centellas
aquellos volantines, son
cristales
con el paso del tiempo: sólo
huellas.
LA
CIUDAD
En cada país hay un lugar
llamado Talca
y una iglesia de oro con
ojos de paloma
kioscos soñolientos:
revistas y periódicos
y muchachas sonrientes con
el rostro cansado
Por las calles circulan
vendedores de fruta
y alegres panaderos se
aprontan a dormir
en lechos semejantes a
enormes sepulturas
donde el amor espera sobre
unos senos cálidos
El sacerdote cuenta las
perlas de un rosario
y tañen las campanas para
anunciar el alba
mientras los comerciantes
conversan barren limpian
Automóviles pasan de prisa
echando humo
y en la acera sonríen
alegres secretarias
cuando los lustrabotas les
lanzan un piropo
EL
PIRATA
El niño ha enloquecido de
amor, dice la gente
Que anduvo muchos días muy
triste y solitario.
Le vieron por las calles
vestido de corsario
Como quien sueña a veces un
sueño libremente.
Galeones se aproximan, decía
con ardiente
Pasión de buen pirata que
espera a su adversario.
En tu nombre combato, sufrir
es necesario
Y lidiarme con todos, gritó
el adolescente.
Ya verás que mi nombre será
reconocido
Por los historiadores de
todos los países.
Con mi espada te vengo,
Rosaura, a toda hora.
Cuando vuelva a mi patria
tal vez ya te habrás ido.
Mas recuerda esos días que
fuimos tan felices
Cuando andábamos juntos en
busca de la aurora.
GUITARRA DE SOL
En las esquinas de la
primavera:
Allí donde la uva es un
anillo
Un gorrión en su rama de
centella
Está buscando el sol sobre
su nido.
La hierba emerge tibia
mientras fluyen
Dulces remansos que saben a
brisa,
Brisa soñando en el vuelo de
un sauce,
Sauce que es agua pura y
cristalina.
Todo es altura cuando la uva
nace,
Entre coleópteros y
moscardones,
Porque sus alas vienen de la
aurora,
(la aurora es siempre una
flor que amanece),
Y ya galopa el trigo
florecido
Bajo este cielo fértil de
colmena.
GRACIAS
Doy las gracias al búho del
molino
y también a la oveja
trasquilada
cuando el sol en la hierba
me ilumina
con sus claros cabellos de
muchacha
Doy las gracias al sabio
caracol
que detiene su marcha cuando
fulgen
en el cielo febril y lo
coloran
unas alas hermosas de
gorrión
Doy las gracias a los lobos
del bosque
a la hechicera que sueña con
sapos
al sendero de piedra del
camino
Doy las gracias al viento y
a los árboles
a las palomas que vendrán
mañana
a despertarme con sus alas
blancas
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